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EL
PEZ QUE
TENIA SED Una
noche un bebé pez estaba durmiendo debajo de unos corales cuando Dios se
le apareció en un sueño. "Quiero que les des un mensajes a todos
los peces del mar" dijo Dios. A
la mañana siguiente el pequeño pez se despertó y recordó su sueño.
"Qué cosa más extraña quiere Dios que haga" pensó para sí
mismo. Pero tan pronto como vio a un gran atún nadando cerca de él, el
pequeño pez le hizo señales. "Perdone, pero tengo sed." El
pequeño pez realmente se sintió bastante tonto, pero tenía sus órdenes.
El siguiente pez que vio fue un tiburón sonriente. Salvando una distancia
de seguridad, el pequeño pez dijo, "Perdone, señor, pero tengo
sed." "¡Perdone,
pero tengo sed!" gritó el pequeño pez, preguntándose si aunque
fuera la vieja ballena podría verlo, él era como una pequeña mota. Pero
la sabia ballena hizo un alto en su camino. "Has visto a Dios, ¿no?"
dijo. "Significa
que lo estamos buscando en los sitios equivocados" explicó la vieja
ballena. "Buscamos a Dios arriba y abajo, pero de alguna manera Él
no está ahí. Así que le culpamos y nos decimos a nosotros mismos que
debe de haberse olvidado de nosotros. O incluso decidimos que se ha ido
hace mucho tiempo, si es que alguna vez estuvo alrededor." |