CONFIANZA
Mientras
estaba alimentando a las ardillas en el parque, me di cuenta de que una
pequeña no parecía confiar en mí. Mientras las otras se acercaban lo
suficiente como para comer de mi mano, ella mantenía las distancias. Lancé
un cacahuete en su dirección. Fue hacia él, lo cogió con nerviosismo, y
salió corriendo. La siguiente vez debió de sentirse menos asustada,
porque se acercó un poco más. Cuanto más segura se sentía, más
confiaba en mí. Finalmente, se sentó a mis pies, tan valiente como las
otras ardillas pidiendo el siguiente cacahuete. La
confianza es como eso -- siempre parece ser cosa tuya el confiar en ti
mismo. Los otros no pueden superar el miedo por ti; tienes que hacerlo por
ti mismo. Es duro, porque el miedo y la duda se aferran fuerte a ti.
Tenemos miedo de ser rechazados, de ser heridos una vez más. Así que
mantenemos una distancia de seguridad. Pensamos que separarnos de los demás
nos protegerá, pero eso no funciona. Lo que hace es provocar que nos
sintamos solos y no queridos. La
confianza en ti mismo empieza por reconocer que está bien tener miedo.
Tener miedo no es el problema, porque todo el mundo se siente inquieto
inseguro a veces. El problema es no ser lo suficientemente honesto como
para admitir tu miedo. Siempre que acepte mi propia duda e inseguridad,
estoy más abierto al resto de la gente. Cuanto más profundice en mí
mismo, más fuerte me vuelvo, porque me doy cuenta de que yo mismo soy
mucho mayor que cualquier miedo. Si te aceptas a ti mismo completamente, la confianza se vuelve total. No hay más separación entre la gente, porque no hay más separación en tu interior. En el sitio donde el miedo solía vivir, el amor tiene su espacio para crecer. |