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BERLIN
1989 Odiaban
el Muro, pero ¿qué podían hacer? Era demasiado fuerte para romperlo. Le
tenían miedo al Muro, pero ¿no tenía esto sentido? Muchos que
intentaron trepar por él fueron asesinados. Desconfiaban
del Muro, pero ¿quién no lo haría? Sus enemigos se negaron a romper un
ladrillo, sin importar cuánto hablara la paz suplicando. El
Muro reía siniestramente. "Les estoy enseñando una buena lección,"
alardeó. "Si quieren construir para la eternidad, no me molesten con
piedras. El odio, el miedo y la desconfianza son mucho más fuertes." Sabían
que el Muro tenía razón, y casi se dieron por vencidos. Sólo una cosa
les paró. Recordaron quién estaba al otro lado. La abuela, el primo, la
hermana, la esposa. Caras queridas que ansiaban ser vistas. "¿Qué
está pasando?" preguntó el Muro, temblando. Sin saber qué hacían,
estaban mirando a través del Muro, intentando encontrar a sus seres
queridos. En silencio, de una persona a otra, el amor llevaba a cabo su
silencioso trabajo. "¡Paren!"
chilló el Muro. "Estoy cayendo." Pero era demasiado tarde. Un
millón de corazones se habían encontrado. El Muro había caído antes de
desplomarse. |